Elige una tarea antes de elegir una herramienta. Guardar un repositorio, preparar una entrega y copiar una base de datos son trabajos distintos: define el resultado que necesitas y cómo vas a comprobarlo.
Abre Herramientas y consulta la ficha del producto. Revisa su finalidad, disponibilidad, requisitos y precios publicados. Empieza con un proyecto pequeño o una copia de tus datos para poder inspeccionar el resultado con seguridad.
Valida la salida antes de incorporar la herramienta al trabajo diario. Anota las opciones utilizadas y comprueba que otra persona puede repetir el proceso. Amplía el flujo de trabajo paso a paso.